Un chincol se comió un viña

Opinión
por Tomás Bradanovic
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Uva por uva muchos años atrás, cuando trabajaba en un proyecto que se hacía cada vez más complicado y había empezado a desesperarme pensando que jamás lo podría terminar, me dijeron por primera vez el dicho ese "un chincol se comió una viña, uva por uva; un día se comió una uvita, al día siguiente otra y así, después de un tiempo se había comido la viña completa".

Ahora cada vez que veo que las cosas no funcionan, que la gente no responde, mienten o simplemente son incapaces de hacer las cosas, me acuerdo del dicho y me tranquiliza pensar que, con el tiempo, si no dejamos de empujar en la dirección correcta, finalmente todo comenzará a caminar sobre ruedas.

Es un poco lo que está pasando con Arica que gracias a modestas iniciativas ha ido mejorando su imágen pública como un lugar agradable tanto para vistar como para vivir. La suma de pequeños esfuerzos constantes puede conseguir mucho más que si nos quedamos esperando la ley milagrosa que nos sacará del hoyo, lo que parece ser el mito urbano más enquistado en la mente de los ariqueños.

Pero si queremos que la historia del chincol funcione hay dos condiciones importantes: perseverancia y dirección. no sacamos nada con hacer esfuerzos si no son perseverantes y menos si no empujan todos en la misma dirección. Muchas iniciativas en la ciudad se pierden por falta de dirección, celos, competencias y afán de figurar entre sus gestores, quienes terminan duplicando y triplicando las mismas cosas.

Hay algunos ejemplos de iniciativas modestas pero que han resultado claves para el nuevo posicionamiento de nuestra ciudad: las de las casas pintadas, las nuevas áreas verdes, las palmeras, pero aquí es donde se necesita la perseverancia: las casas pintadas volverán a llenarse de graffitis y mugre si no se retocan a lo menos cada dos años ¿queremos volver a tener un centro feo y lleno de casas ruinosas? creo que ningún ariqueño quiere eso y así como nos lavamos la cara todos los días, el esfuerzo de mantener el centro histórico bien pintado debiera ser permanente. Que cada día hayan más casas pintadas en Arica, no es tan caro tener una ciudad linda y es cosa de encontrar los incentivos correctos para que los vecinos se decidan a mantener una buena fachada. Y a propósito, ¿Se han fijado que Arica no tiene ninguno de esos barrios sucios y miserables que abundan en casi todas las demás ciudades de Chile?, ese es nuestro patrimonio y debe ser nuestro orgullo, si hay algo en lo que vale la pena gastar los recursos públicos es en mantener la ciudad hermosa.

¿Año de proyectos? Tiempo atrás escribí en esta misma columna que ojalá el 2004 fuese el año de los proyectos, pero mala suerte, resultó un año de elecciones y los dos actores principales de nuestro desarrollo, el Gobierno Regional y la Municipalidad parecen más preocupados con sus intereses de corto plazo. Que lástima que habiendo tanto por hacer en la ciudad cada vez que hay elecciones todo parece paralizarse, las campañas en lugar de propuestas y nuevos proyectos se transforman en peleas personales y promesas baratas. Tendremos que esperar que pasen las elecciones para que estos dos grandes gestores se pongan de acuerdo y comienzen a salir los proyectos, ojalá que todo esto pase luego y tengamos de nuevo los proyectos en marcha.

Arica es una sola, sobre los intereses del gobierno y la oposición todos nosotros vivimos acá,  si queremos que nuestros hijos tengan una ciudad mejor podríamos olvidar por unos minutos las diferencias y los choques de intereses. Lo que es bueno para la ciudad lo será también para todos nosotros, sin importar el color político ni quien se lleva los aplausos.

Poco a poco, pero con ambición no hace falta que hagamos todo de un viaje, los ariqueños tenemos mala experiencia con los boom y las caídas que vienen después, pero si es importante tener ambiciones. No nos servirá de nada  presentar proyectos ratoniles y sin visión de futuro. Siempre se habla de todo lo que logró la Junta de Adelanto  y se piensa que era solo cuestión de plata,  yo  no lo veo así,  creo que el secreto  de la Junta de Adelanto  fue nás que nada  la visión, la ambición y la perseverancia de sus consejeros. Cuando los proyectos son buenos jamás faltará el financiamiento, el problema es cuando los proyectos son malos o peor todavia, cuando no hay proyectos. Arica ha tenido un resurgimiento de su vocación turística en los últimos dos años y ojalá que continúe por ese mismo camino, con ambición y perseverancia, como el chincol que se comió una viña, uva por uva.

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